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El amor que sentía por ella, me hacía pensar que todo lo que había vivido hasta este momento no había sido real.
Estando con ella desaparecían todas mis preocupaciones, hacía que mi vida hasta el momento de verla pasara a ser un pasado tan lejano que no recordaba nada.
Esto me preocupaba una sensación rara, extraña y poco controlable.
Tenía miedo, me sentía bien, pero a la vez me sentía una persona diferente cuando estaba con ella y cuando no lo estaba. Empezaba a pensar que estaba hechizado que algo hacía en los momentos que estábamos juntos y en los momentos que nuestros cuerpos se entrelazaban en un juego en el que el sexo tomaba un papel muy importante.
Siempre habíamos estado bien, pero ella empezó a cambiar sin motivo alguno, no sabía porqué pero su forma de estar conmigo hacía que poco a poco no me sintiera tan cómodo y tan ausente de mí realidad.
Un día, decidí coger su móvil para ver si podía encontrar alguna pista por su cambio de conducta.
Una mañana ella salió a buscar el desayuno y decidí coger su móvil Nokia. Justo en el momento en el que el móvil estaba en mi mano sonó un “pi- pi”, señal que indicaba que había recibido un mensaje.
Me quedé unos instantes pensando que hacer…
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