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Os voy a contar una historia, os voy a contar mi historia, de quien era, de quien fui y sobre todo de quien soy y de quienes fueron aquellos que nunca me abandonaron, aquí no encontrareis finales bien hallados ni continua felicidad, ya que en la vida real jamás se dan estos casos y en mi vida tampoco se dieron, al menos no en demasía.
Todo comenzó una noche, por lo menos todo aquello que merece ser contado, esa noche una pesadilla nublo mi sueño, tal vez no os parezca importante ese detalle pero , puesto que fue aquel mi primer sueño y la base de lo que después os contare, si merece ser mencionado. Aquella pesadilla me turbo hasta hacerme despertar, trataba de un niño pequeño de apenas seis años con el cuerpo magullado que me sonreía sosteniendo un espejo en el cual se reflejaba mi rostro bañado en lagrimas y entonces el niño me preguntaba "¿Por que lloras?". En mi mundo aquel sueño no tenia sentido, los elfos negros no pueden llorar, y aquellos sentimientos atenazadores que se habían presentado en el momento del sueño, sin duda era una pesadilla horrible, pero demasiado real. Esa noche desperté sobre saltada en mi mullida cama de dosel, en mi habitación de piedra, en mi palacio y en conclusión en mi mundo, solo había sido un sueño.
Me incorpore y batí una campanilla de cristal, se me había ocurrido una idea para aclarar todos mis pensamientos, pero como era habitual no podía realizarla sola. Al instante, en la puerta de mi habitación apareció un hombre fatigado que con una profunda reverencia me pregunto la causa de su llamada, con aires de superioridad conteste:
- Traedme la Gema.
El hombre asintió y desapareció tras la puerta. Me sacudí el pelo, me levante y salí al balcón, intente relajarme observando Lithirien-Sir, la Torre de la luz que levemente iluminaba con una tenue luz plateada, semejante a la de la luna, mi reino sumido en penumbra.
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