|
Corrió desesperado hasta que la imagen grotesca de un par de ojos salidos de sus orbitas y navegando entre los charcos de sangre que rodearon la estancia en la que muchos antes habían muerto, le hizo parar en seco.
Su corazón se aceleraba más.
Su vena aorta parecía estallar por la presión, sus mismos ojos querían salirse y poder ver mas allá de la penumbra de la habitación.
Su cerebro ya no ideaba, se nublo su pensamiento. Quiso correr de nuevo, pero sus pies no obedecían, como clavados, hincados al suelo por un poder extraño, malvado. Sintió que le observaban, unos ojos de fuego. No pudo ver nada.
Un escalofrió indescriptible recorrió su espina y sus puños se cerraron con fuerza.
Aliento fétido inundó el ambiente, paso a paso se acerco tras él.
su cuello erguido no obedeció la orden y voltió...
Fue lo último que vio...
|