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¡Hola a todos! Me llamo Lola y soy ex-fumadora.
Bueno... aún no, pero estoy preparándome psicológicamente para serlo.
De hecho, mientras escribo esto estoy fumándome el tercer cigarrillo del día. ¡Y es que pasar de fumadora a ex fumadora tiene tela eh! Vamos, que no es lo mismo que casarte, que dices un "Sí, quiero", firmas un papel, y ¡ale!, ya cambias de estado... O quedarte embarazada, que se le escapa a tu pareja un esperma gamberro, se encuentra en el camino a un inocente óvulo... y entonces te cambia el estado, el cuerpo... ¡y la vida entera!
No, dejar de fumar es más complicado, y os lo digo yo, que ya lo he intentado varias veces.
Una de ellas decidí fumar sólo después de las comidas, pero acabé comiendo veinte veces al día...
Mi marido me comentó que aquello no era serio, que había notado desde hacía un tiempo que cada vez que me acostaba en la cama, su lado del colchón subía considerablemente. Me aconsejó que cambiase de táctica, me dijo que lo que tenía que hacer era fumarme solamente el cigarrillo de después de hacer el amor. Pero eso también era muy radical, imaginaos pasar de veinte cigarrillos al día a uno al mes...
Así que decidí ir a ver a mi médica de familia (que es muy maja ella), para pedirle ayuda. Me comentó que había una terapia de grupo, y que eran bastante efectivas. Bastaba rellenar un cuestionario (para ver el grado de adicción al tabaco), y entregarlo junto con un volante en Información del Centro de Salud, y que ya me llamarían por teléfono.
Y me llamaron....
Y yo fui....
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