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No hago más que ir de un lado para otro hace días que estoy así. Necesito explicarme lo que hizo y no hay manera de encontrarle una razón. Aunque quizás es mejor no buscarle explicaciones, tal vez nunca las encuentre. Siempre habrá secretos, preguntas sin respuestas, definiciones que uno busca y nadie da. Lo cierto es que cada cual anda a cuestas con sus decisiones. Pero quiero ver claro que le torció y le enderezo y le torció el actuar. Porque no pudo haber sido la tenca manchada, aquel pescado maldito colgado en el portal la tarde cuando regresamos.
Lo contare desde el principio, tal como pasó, o mejor, tal como lo entiendo, para ver si algo aclara. Cuando llegaron, Mario o me dijo: “los alojaremos donde duermes y te mudas para la escuela”. La proposición no me agrado y le pedí que explicara. Ella no ha pedido nada, el si dijo que, de ser posible, los alojáramos en un sitio independiente. Me pareció que ella le daba lo mismo quedarse en el barrancón; es más, que le daba pena que él lo planteara, eso dijo Mario. Accedí. Pero en realidad esto no tiene que ver, o si lo tiene, porque, ¿Quién sabe? Necesito aclarar contando, contándome todo desde aquel día en que estaba terminando de recoger y los vi acercarse. Ella caminaba con paso lento, largo, medio triste, pero capaz de alumbrar el día nublado y los ojos de cualquiera que tuviera la suerte de verla. Laura, dijo, y me estrecho la mano, mientras el tomaba posesión del lugar y acomodaba bultos. Ella continúo hablándome.
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