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Título: LA TUMBA DE ROBERT EDMAN
Estilo: Terror
 
 
Capítulo 1 versión 5
 

Autor: L.R.Thompson


Era una tarde apacible de Julio, cuando Robert Edman, caminaba por la calle en frente del cementerio. Pasaba por ahí todas las tardes, pues le servía como una especie de atajo para llegar a su casa antes del que el sol se ocultara.

Aquel día hacia bastante calor, como era típico en esa época del año, lo que le hacía aún más pesado el trayecto a Robert; un trayecto de ochocientos metros para llegar a la calle que daba hasta su casa.

Era una tarea bastante ardua, transitar aquel camino al final del día, donde todo lo que Robert quería hacer era descansar del pesado trabajo que tenía.

Aunque nadie lo viera así, y pensaran que el trabajo que Robert desempeñaba, era más que fácil, Robert sentía que dar clases, era una tarea muy agotadora. Sobre todo si las personas que iban a escucharlo hablar, no estaban muy motivadas a aprender, y escogieran por sabotear la clase entera.

La tarde se hacía más fría, y Robert aceleró el paso para llegar más rápido a su casa. Mientras caminaba, reflexionaba acerca de su situación actual. Era suertudo, pues era el único que tenía un trabajo fuera de las cosechas, tarea a la que quedaban obligados, la mayoría de las personas que no lograban culminar sus estudios; algo común pensando que vivía en un pueblito en la cima de una montaña.

Para él era diferente, sólo daba clases ocho horas al día, y tenía asegurado un buen salario cada mes. Aunque la parte mala, era que tenía que viajar todos los días, mínimo cuarenta cinco minutos para llegar a su trabajo, y que siempre tenía que recorrer a pie, todo el trayecto de la parada del bus hasta su casa.

Robert todavía no llegaba a la entrada del cementerio, la cual marcaba la mitad del camino. Lo miró y dio un suspiro cansino. Contempló su pilares altos de concreto, y las inmensas rejas negras que lo cercaban, además Robert pasaba por la sección de las tumbas más antiguas; lo que le hacía recordar la antigüedad de aquel cementerio. Todo esto incrementaba el aire espantoso, que tenían todas la cosas que tuvieran que ver con los no vivos, con sus tumbas antiguas ornamentadas, hechas de yeso y con las tapas desgarradas, que daban la sensación de que su conteniente podía salir muy fácilmente al mundo exterior.

Robert volteó hacia delante, para apartar la vista de aquel paisaje y repentinamente dejó de ver todo lo demás. Parecía como si la noche hubiera llegado antes de tiempo y hubiera cubierto todo a su alrededor.

Sintiéndose confundido, perdió el conocimiento, y se vio como en una especie de sueño, en donde todo estaba a oscuras.

Volvió al mundo real de un tirón, y rápidamente se dio cuenta de donde se encontraba; no era libre, no estaba en la calle. Se encontraba como en una especie de recipiente.

Sintiéndose aprisionado, hizo un esfuerzo para mover las extremidades, para palpar aquel contenedor, y percibió lo pequeño que era.

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