Inicio Historias Alta Usuarios ¿Cómo funciona? Recursos
Conexión usuario:
Pseudónimo
Contraseña    
Regístrate como usuario y podrás:
- Escribir cómo deseas que continue la historia.
- Escribir nuevas versiones del capítulo actual.
- Escribir nuevas historias.
Sugerencias y comentarios
Historias del mismo estilo
donde lloran los leones
Viejo o joven
La busqueda de la mentira
Mi hermana
Tu regreso
Senda
El Coco
si yo fuera..
LA ILUSIÓN DEL ESCRITOR
juegos de identidad
Deva
Vida en la muerte
Un pedacito de tu querer
Mi amigo el Duende
El cangurito saltarín
Viaje al corazón del corazón
Ciudad de Noche
La crucifixión del pintor Jorobado
Los astros de Verus
Renacer o morir
 

Título: Guerra entre tribus
Estilo: Fantásticas
 
 
Capítulo 1 versión 1
 

Autor: Scherazade


El rey bárbaro observó tristemente a los jóvenes guerreros. Él sabía muy bien el entusiasmo que contenían sus cánticos, pero eran demasiado jóvenes para saber realmente lo que era una guerra. No habían visto morir a sus mejores amigos, a sus hermanos... Suspirando, pensó en su hija. Rose estaría segura en casa del senador Goldsand. Lo conocía desde hacía muchos años, y no dudaba que conseguiría convencer a su testaruda hija para que se quedase allí. Sabía que la princesa sentía en sus venas la impetuosa llamada de la batalla y que consideraría un deshonor ser apartada de la guerra, pero había que ser realistas: por muy princesa que fuera, por muy capacitada que estuviese para la lucha, los guerreros se negarían a combatir al lado de una mujer. La amaban y respetaban como princesa, pero no como guerrera. Interrumpió sus pensamientos la llegada de Tetsu, su consejero de mayor confianza.

- Mi rey- dijo-. Han llegado informes de los espías.

El rey bárbaro apartó a su hija de sus pensamientos y se dispuso a escuchar las noticias.
* * *
Rose contempló la carta que tenía entre sus manos. Era una carta que contenía muy malas noticias, pero por el rostro de la princesa no resbalaba ni una lágrima. La carta era de Tetsu, y le comunicaba la muerte de su padre.

" Luchó con bravura- decía la carta-, protegiendo a su pueblo. Estoy convencido de que querréis venir, pero debéis aguardar a que se resuelva el conflicto...". No leyó el resto, sino que se levantó y fue hacia la habitación que le había facilitado el senador. Había tomado una determinación.
Aquella noche, al amparo de la oscuridad, una figura delgada y ágil se deslizó por los pasadizos que había descubierto durante los anteriores seis meses. Por fortuna, los guardias no los vigilaban. Eso, que le había parecido un fallo increíble, era ahora una gran ventaja. Sin embargo, no respiró tranquila hasta que llegó a unos establos situados en el centro de la ciudad. Allí, bajo el nombre de Thomas, alquiló un fuerte bridón. A los pocos minutos, con la sensación de euforia que da la libertad, galopaba en dirección al norte, a su hogar, a sus amados bosques.

Anterior
Siguiente capítulo
- Lee, imagina y escribe. En sigue la historia tú eres el autor -