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Yo quería estar tranquilo, pasar la tarde sentado en el sofá viendo cualquier cosa que hicieran en cualquiera de los 12 canales, pero estaba visto que sería algo imposible de hacer con ella por ahí, con sus preguntas incoherentes y que no venían a cuento.
Parecía que lo único que buscaba era ponerme nervioso y no dejar que me relajara. La verdad es que lo segundo lo estaba consiguiendo y lo primero no le faltaba mucho para conseguirlo.
Pensé que lo mejor era ser yo el que llevara las riendas y el que tenía que llevar la discusión por encima de ella. Así que pensé que la forma más cruel y más eficaz de hacerla enfadar era darle celos.
Yo seguía con mi zapping, sin hacer mucho caso de lo que decía, ni como lo decía. Pasaron 10 minutos de preguntas varias, yo giré la cara la miré con una cara muy tierna y le dije… "Perdona Luisa, no te estaba escuchando… es que estaba despistado con la tele".
Su cara cambió de golpe, me miró y me dijo… "¿Cómo me has llamado? ¿Luisa? ¿Quién es Luisa? ¿Luisa? ¿pero…?"
Buffff, sabía que ya la había liado, que la tarde tranquila, había desaparecido… pero si lo controlaba podía ser divertido.
Salté enseguida y le dije: "uhi, perdona, no se… la secretaria se llama Luisa y como estoy acostumbrado a llamarla a todas horas en el trabajo, pues…"
Ella no me dejó terminar reprochándome que si cuando la llamaba también ponía esa cara tan tierna que hacía tiempo que no veía.
En ese momento pensé en parar la broma y decirle que todo lo había hecho queriendo, pero ya que había empezado a decir cosas que por lo visto pensaba y no me había dicho en ningún momento, decidí seguir con el juego e ir investigando que más pensaba y no me había dicho nunca.
Mi actitud cambió y me puse a la defensiva...
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