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Esta es una de esas notas en las que no se sabe cómo comenzará, ni cómo terminará. Sé que necesito soltar información y he descubierto que ésta es la mejor manera de hacerlo…
Pues bien, he decidido que es mejor para mi yo, desprenderme de todas aquellas cosas que me hace paralizan. Quizás debo sentirme primero agradecido de la experiencia que me ha tocado vivir y es gracias a ti a quien se la debo… ¿soy más fuerte hoy que antes?... No lo sé. De lo que estoy seguro es que el pasado me ha enseñado mucho debido a que en alguna ocasión tuve el coraje de enfrentar mi yo, ese ser que ha soñado siempre con ser feliz y no encontró la forma de hacerlo.
Aquel yo que siente demasiado y que se ha sorprendido de viajar por rumbos desconocidos, en búsqueda de lo incierto. Aquel yo que lucha por no resultar lastimado cuando lastimar forma parte de su nombre. Aquel pequeño ser que nunca se ha sentido tan indefenso por defender sus ideales. Hoy los he sacado a pasear, contando con que la vamos a pasar estupendamente y propuesto a no negarles la diversión, pues al final de todo, hemos disfrutado nuestros momentos juntos...
Llegué a idealizarte, es cierto. Pensé que siempre estarías ahí, con tus relatos increíbles y tus inusuales formas de ver las cosas. No sabía que tu forma de estar ahí es no estándolo realmente. Créeme que el cariño que sientes por mí es correspondido… Supongo que tú también tienes muchas preguntas sin resolver, labremos el camino que nos llevará a resolverlas. Transformemos lo que sentimos en una nueva y única forma de contar el uno con el otro. Aventurémonos a experimentar lo que nadie más ha conseguido.
Estas palabras están destinadas a compartir. Ahora, por este medio puedo hacerlo. Me has ayudado a hablar con el alma. El alma de quien encierra miles de sentimientos rezagados. Miles de decires nunca dichos. Miles de cosas que intenté decirte pero no tuve el coraje. Para ti, el tiempo cura todas las heridas. Para el yo enigmático, el tiempo es un conciliador. Un amigo que te ayuda a aventurarse en territorio desconocido. De lo contrario, jamás se hubiese atrevido a escribir la presente nota.
Tiempo y espacio han entablado una batalla a muerte. Lo que el primero pudo rescatar, el segundo se encargó de ahuyentarlo. Creo que el problema fue que tu método nunca coincidió con el mío. El yo libre necesitabas espacio, mientras que el yo caprichoso necesitaba información. Si el tiempo cura las heridas, debe siempre haber alguien que cuide de las cicatrices, pues hay sentimientos que no desaparecen con la distancia. No encontremos culpables, hagamos algo por los sobrevivientes.
¿Es que se sabe algo acerca de los sobrevivientes?, ¿cuál de mis yo es el que está redactando esta carta?, ¿acaso sirve de algo ponerse de acuerdo?, ¿quién de ellos logrará terminar esta historia?
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