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En un remoto lugar del universo cuyo nombre no tengo ganas de pensar vivía un... mmmm... unos... Bueno vivían aquellas criaturas extrañas que podrían ser humanos si no fuera porque tienen 4 dedos en cada mano, son de un color verdoso y tienen las orejas puntiagudas, además de un tórax que no es del todo normal tampoco, tenia las costillas mas salidas, en fin parecía un humano pero no era un humano. Llegue un día de pura casualidad en su planeta, el que eran, que es un pequeño planeta que no conoce ni dios. Se me había estropeado la nave al chocar con un desgraciado que no sabia conducir y que además iba borracho el tío, y llegué de aterrizaje forzado al que era donde habitan los queers que dan un poco de miedo porque se te acercan con mucha confianza e incluso te tocan, aunque están mas avanzados que nosotros en tecnología y otras ciencias, ya que por ejemplo tienen lechuga con sabor a escarola y patata con sabor a zanahoria, parece que no son todos los inteligentes ya que el primero con el que me encontré no sabia ni sumar el so entupido pero esto es igual ya que me alojo el primer día que estuve ahí.
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