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Hay mañanas -como la de hoy- en las que no importa que tan automotivado trate de estar, siempre llega un momento en el cual el día se sienta más pesado.
Talvez afecte un poco que me duele la garganta de hace ya tres días, y encima una incipiente gripe me está amenazando. Sin embargo no es solo físico el peso que mi organismo siente, es más bien una especie de pereza espiritual, como que mi usual buen humor brilla por su ausencia y la chispa de alegría que enciende día con día e ilumina mi semblante no logra levantarse.
Tengo sueño, anoche llegué a contar dos o tres veces los sonidos que mi reloj digital emite cada hora; junto al sonido de las gotas de lluvia que se escuchaban en la ventana de mi dormitorio -que en otras oportunidades me ha arrullado y animado a dormir mejor- y el sonido de los neumáticos de algunos vehículos que a esas horas circulaban, eran los sonidos que rodeaban mi ambiente. Estaba cansado y con sueño al irme a la cama, concilié el sueño casi inmediatamente -lo que es usual en mi- que coloqué mi cabeza en la almohada, y, sin embargo, como que en cierto momento de la noche o madrugada en forma súbita la energía de mis baterías internas se agotó y sentí que algo en mi interior se apagó.
Así pensando, así sintiendo, amanecí hoy tratando de repetir mentalmente las palabras sabias de dar gracias a Dios por haber logrado estar vivo y sano el día de hoy, por mi familia, por mi empleo, por las maravillosas personas que están a mi alrededor, por mis posesiones materiales -que ya no son tan pocas como antes- pero la tarde se aproxima, el cielo sigue gris, la música que suena en mi media player no es necesariamente alentadora, una vieja canción de Julio Iglesias "Abrázame" contrasta con la tecnología de la cual cada ruego y lamento indica que el autor no quiere llegar a sentirse solo. ¿Solo? si creo que esa es la palabra que mi diccionario mental nuevamente no logra comprender. ¿Cómo puedo -después de enumerar cada persona, artículo y experiencia acumulados- sentir vacío y soledad en mi ser que me dicen Dios llenará?
Nuevamente me siento confundido, me asalta temporalmente el cuestionamiento de que a mi edad aún no sé exactamente cual es mi misión en éste convulsionado mundo, y, repito, la tarde se acerca y tengo que proseguir con el ingreso de mis pólizas contables.
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