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Era la señora Pérez una mujer requete vieja, un día llego del mercado. Guardó la compra y de pronto llama alguien, y a la señora nadie la llamaba le estuvo raro entonces era un muchacho que decía la mano sangrienta la señora preocupada llamo a la policía pero nadie le contesto. Volvió a llamar el muchacho y le dijo a la señora estoy en su casa. De pronto abrió la puerta y el muchacho le pidió un curita.
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