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Deva despertó, estaba empapada en un sudor frío. El sol ya despuntaba por entre los árboles cuando abrió los ojos. La Elfa miró a su alrededor, Donne, el muchacho que la había acompañado desde su huida de Elania, descansaba a su lado profundamente dormido. Le daba pena despertarle la noche anterior le había tocado hacer guardia hasta la madrugada. Deva le empujo suavemente y este se levanto al instante con el rizado pelo castaño por la cara y el rostro aun velado por el reciente despertar.
_ Mmmm... ¿Ya es el momento de marchar?
Su boa estaba aun dormida, pero sonaba igual de dulce y juvenil que todos los días.
Deva sonrió y contesto:
_ Si, si queremos llegar hoy a Nereida, anda recoge tus cosas y pongámonos en camino.
El joven asintió pesadamente, recogió la capa en la cual había dormido y comenzó a andar detrás de Deva.
Andaron durante casi medio día entre árboles, por los cuales se filtraba un sol de justicia, cuando la Elfa se paro.
_ Nos están observando.
Su voz era apenas un leve susurro.
Donne miro hacia arriba esperando ver alguna sombra que delatara al espía pero de pronto una flecha cruzo el bosque en diagonal desde...
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