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La noche fue larga para jessica, apenas volteaba una hora el reloj y la imagen del parque volvia a visitarla. Por fin el despertador se convirtió en su aliado y la saco de aquella tortura. era día de instituto y Jessica era un mar de dudas acerca de su forma de actuar en toda esta historía, estaba de mal humor, no hablaba con nadie, juan su fiel proveedor de apuntes quiso saber que le ocurría, un "dejame por favor" obtuvo por respuesta, mujeres y sus problemas, pensó Juan, huyendo del lugar para no cosechar más desprecio de jessica. Por fin Jessica vió una pequeña luz desde ayer, hablaria con Hector Ortega, profesor de ética. Hector era el profesor más joven que tenían, no era nada agraciado fisicamente pero era de lejos el que más se acercaba a los alumnos y el que parecía entenderlos mejor, aunque algunas veces las compañeras de jessica mostraban su desconfianza hacía él y sus dobles intenciones, jessica no creía que hector persiguiera ningún otro propósito que el de ser más humano en el trato con sus alumnos y huir de la prepotencía general que exhibian el resto de profesores.
Jessica se cruzó aquella mañana con Hector ortega, y no dudó en abordarle, necesito hablar contigo Hector, ahora no puedo, tengo una reunión de departamento si te parece pasa por mi despacho mañana en la hora del descanso, de acuerdo, respondió jessica, mañana a las 11 estaré alli.
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