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Todo comenzó y termino con un resplandor que cegó la vista por segundos, e ilumino lo que parecía ser la última noche de la humanidad.
Tras el resplandor vino el bramido de la Tierra y sus habitantes. La superficie se barrió violentamente, provocando apocalípticos terremotos, el surgimiento de profundos abismos Y Los mares alborotados que dejaban sobre la tierra arrazada millones de peces muertos sin piedad engulleron lo que quedaba en pie de las ciudades.
Suficiente para acabar con milenios de civilización, siglos que la humanidad empeñó para entender la vida y entenderse así misma, años en que la ciencia estuvo de nuestra parte solo para llenarnos de demente ambición y provocar nuestra propia decadencia.
Una segunda agitación hizo caer a la muchedumbre. Uno por uno iban cayendo, primero de rodillas, después en forma de cruz por no poder soportar en pie los movimientos de la Tierra. Las mujeres frenéticas se tiraban de bruces jalando sus cabellos para después voltear con los ojos desorbitados y enrojecidos por el llanto.
Pero inexplicablemente el movimiento de la tierra ceso, vino la calma, pero esta no alcanzo a la muchedumbre enloquecida. Unos a otros se pedían ayuda, mas nunca fueron ayudados. La gente pasaba corriendo encima de los bultos que yacían agonizantes, haciendo caso omiso a sus gritos.
El bullicio era insoportable y ensordecedor.
Lo que parecia haber sido en dias pasados una casa parte de ella aun se conservaba en pie. Lleve ciegamente a mi familia directo a la contruccion, para ocultarnos y evitar ser tumbados y más tarde pisoteados por la multitud.
Una vez dentro, la casa cayó sobre nosotros…
Miraba esos anchos muros precipitarse con estruendo encima de mis amados, hasta que sentí cernerse sobre mi los frios brazos de la muerte… los gemidos de la Tierra volvieron, eran mas fuertes, se escuchaban a lo lejos… después vino una oscuridad espantosa, larga también, casi eterna, que cubrió el mundo y mi mente, llevándome a la inconsciencia…
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