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Esto de ser tutor de tesis de doctorado en arqueología es, de por sí, pesado, farragoso y tristón, pero serlo de Bi-Hernández47 es ya una tarea imposible, frustrante, capaz de deshacer la más firme de las éticas académicas. Y es que el susodicho doctorandi sufre la peor de las enfermedades propias de un arqueólogo de hoy, especialmente desde el Holocausto Gates: Bi-Hernández47 cree que el pasado fue o es o será real y, siguiendo esa ingenua apostasía, se empeña en sostener que hubo una región relativamente poblada y hasta civilizada en EKU-2, a la que el llama "la tierra de mis antepasados" o, más destemplada y especulativamente, "Vespuci Latinae" o, peor, cuando lleva tiempo sin tomar su obligatoria dosis de UFO, "Columbia Caribeae".
Y con todo, lo terrible está en su rostro, ese que se empeña en llevar todo el tiempo, vulnerando de paso lo que es ya una norma de estética y de respeto. Bi-Hernández47 no usa el BoFace, no adecua sus rasgos a los requerimientos de estación, zona o persona con quien tiene que hablar, no, este sujeto se empeña en subutilizar esa herramienta fundamental de nuestra civilización gatesiana para dibujarse una única versión de si mismo: la de un heredero de lo que él mismo llama "gens tropikalia". O sea, un asco...
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