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Juan es un amigo a quién no he visto hace varios años, crecimos juntos, fuimos cómplices en muchas travesuras; y siempre me apoyó cuando lo necesité y yo también lo ayudé en lo que pude.
Nunca fui alguien aplicado o interesado en ser el mejor estudiante, mientras que Juan era el típico estudiante estrella quién se sentía mal si obtenía una baja calificación en una prueba escolar.
Lo mejor era que siendo su amigo yo tenía alguien que me explicara y me resolviera dudas, en pocas palabras yo me aprovechaba de él pero siempre trataba de remunerar de alguna forma su apoyo, más cuando era rechazado de los grupos que se burlaban de él.
Han pasado casi 10 años desde que no veo a Juan y hace sólo una semana ha sonado el teléfono en una noche tempestuosa de invierno, me ha explicado brevemente que ha sido de su vida guante este tiempo, se ha graduado de la universidad como arquitecto y recién acaba de regresar por un contrato que tiene la firma para quien trabaja actualmente, ambos expresamos nuestra alegría al volver a saber el uno del otro.
Hoy quedamos en vernos en un centro comercial del centro de la ciudad para platicar, hubo algo que me inquieto y fue que al momento de despedirse en el teléfono me dijo que quería compartir algo muy personal e importante conmigo y que le interesaba escuchar mi opinión… me quede pensando que será lo que me quiere decir y he mantenido mi mente ocupada tratando de imaginar de que se trata.
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