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Continuaron mirando al mar, aun no se veía el horizonte y no sabían a ciencia cierta lo que encontrarían en su próximo destino, aunque tampoco les importaba.
Puma lleno sus pulmones con la tonificante brisa del océano y miro a Kari que sonreía observando el horizonte.
Puma se sentía feliz de estar junto a ella mirando al mar abierto, por fin se sentía feliz de verdad después de tanto tiempo. Los ojos marrones de Kari le lanzaron una mirada reconfortante.
Puma no pudo reprimir los deseos de darle un beso, la quería mucho. La joven sonrió por última vez y se dirigió al camarote. El espadachín recordó que aun no habían hablado desde que habían salido de la isla pero de pronto un grito rompió la calma del océano...
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