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Parece un tópico, quizá. Uno de los más manidos de la historia de los mundos, de los más increíbles... hasta que te pasa a ti. Bueno, a mí. Y ese es el problema, que creo que en mi mente está más claro el quién eres tú que el quién soy yo.
No recuerdo nada, nada más que amagos de imágenes que huyen en cuanto las toco, de colores desvaídos a veces, otras tan vivos que me hieren la retina antes de retener su esencia... Y nada más.
Una persona debería ser capaz de recordar quién es, no lo que comí ayer, pues eso lo sé, sino qué quiero, cuales son mis sueños, mis amigos, mis vivencias, mi pasado, mis planes de futuro... Me he perdido a mí, y queda un cascarón vacío que mal come, mal duerme y mal llora en este pútrido albergue. Cómo llegué aquí, hace tan sólo dos eternas semanas? Y por qué sólo me quedan retazos de lugares y vivencias que sólo pueden ser fruto de mi imaginación?
Sí, sé que piensas que estoy loco, y es probable, dado que yo empiezo a creerlo. Pero puede un loco sentirse loco? Y lo hago cuando cierro los ojos, y ante mi encuentro un atardecer de dos soles sobre un desierto inconmensurable de arena negra, o imágenes de...
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