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... uno, dos, tres, cuatro... nueve y diez. Me retire de la pared y empeze a buscarlos desesperadamente, sabia que podian estar escondidos en cualquier rincon, y sabia que escucharia la palabra mas odiada en este juego: salvado.
Ya estaba cansado de parar una y otra vez, ya no sabia donde buscar y como correr mas que ellos para pillarlos y poder ser yo quien se escondiera.
Tantas veces parando habia hecho que descubriera algunos escondites, muy interesantes.
Oi el primer salvado!!!!. Vi a Rosita al lado de la columna con una sonrisa de oreja a oreja. Empece a ponerme nervioso, seguro que si seguia asi me tocaria parar a mi otra vez...
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