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Agh! Abro los ojos, y la claridad del día que empezó hace horas ya, me quema la mirada. El dolor de cabeza es terrible, la resaca de la borrachera de anoche me va a matar.
No sé ni como llegué a casa. Seguro alguno de mis amigos me trajo.
Voy al baño a buscar el frasco de aspirinas, el único capaz de aliviarme en estos casos. El botiquín me saluda con rostro macabro al mirar mi imagen en el reflejo. No por traer puesta la misma ropa de anoche, sino por ver mi camisa manchada de sangre!
Enciendo la luz, y puedo ver el rojo coagulado en todo mi pecho, en mis brazos, en mis piernas. Corro hacia la habitación y la cama está manchada con la sangre de mi camisa. Puedo sentir el aroma metálico en todo el ambiente.
Escucho algo de ruido al frente, así qua me asomo cautelosamente por la ventana. Dos vecinos hablan entre sí señalando hacia la entrada de mi apartamento.
Cuando miro, puedo ver mi auto con un gran golpe en el costado izquierdo, y marcas de manos ensangrentadas en la puerta del conductor.
No qué pensar, no recuerdo que pasó. Lo último que recuerdo es estar con mis amigos en el bar tomando algo, y que en algún momento tuve una discusión con Mendoza, porque alguien le había dicho que yo estaba detrás de Marta, su novia. El se marchó poco después, y yo me quedé tomando un poco más de lo debido. Después de eso, no recuerdo nada más...
Dios mío... ¿Qué he hecho?
En ese momento suena mi teléfono... ¿quién será...?
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