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Quería venderme el piso, no aguantaba más aquella sensación de que alguien me estuviera mirando. Siempre me pasaba igual, llegaba a mi piso de segunda mano, entraba en la habitación donde tenía el sofá, me ponía la tele y empezaba a tener la sensación que había alguien detrás de mí.
El chico de la inmobiliaria que me vendió el piso en ningún momento me comentó nada raro del piso, pero por lo nervioso que estaba en el momento que me lo vendió, seguro que sabía alguna cosa.
Pensé en poner el piso en venta en varias ocasiones, pero sabía que tenía que buscarme otra inmobiliaria, ya que si iba a la misma no querrían comprármelo.
No sabía lo que iba ha hacer, pero lo que sí sabía es que tenía que irme de ese piso lo antes posible o no podría vivir allí tranquilo. Sentir que había alguien a mi lado, cuando en realidad no había nadie era una sensación insoportable.
Aquella noche, había sido la primera vez en la que al meterme en la cama tenía la misma sensación. Sentía que justo a los pies de la cama había alguien que me miraba fijamente sin sacar la mirada de mis ojos. Decidí ser valiente y apagar la luz sin hacer caso de esa extraña sensación...
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