|
Mi nombre es Felipe Ortega, tengo 26 años, y estoy planeando matar a mi jefe...
La historia no es muy compleja. Sencillamente ya no lo soporto, y he tomado una decisión. Lo único que falta es ejecutarla.
Trabajo en FinaCorp, una renombrada compañía financiera, como asistente de contabilidad. Durante cuatro años he dado todo por ofrecer un trabajo excelente a la empresa, he sacrificado incontables noches, fines de semana y feriados en horas extra para la empresa.
Cuando conseguí este empleo, tenía apenas unos meses de haberme graduado como contador, pero ya tenía experiencia en el área financiera. FinaCorp es una de las empresas más grandes e importantes del país, y es bien conocido por todos que además de salarios competitivos, ofrece muchas ventajas y renombre. Con mi esfuerzo logré que me contrataran, aunque fuera en un puesto de bajo rango, para luego proyectar mi carrera. Pero desde mi primer día aquí, supe que algo no iba a estar bien.
Cuando me presentaron al que iba a ser mi jefe, mis expectativas empezaron a esfumarse.
Tras un pesado escritorio viejo, tirado en su enorme y agotada silla, un hombre obeso y cincuentón me miró por encima de sus lentes con gesto indiferente.
-"Así que usted es el nuevo. Pues bueno, el único consejo que le voy a dar es este: Aquí se hace lo que yo digo, y no se hacen preguntas".
Desde ese momento supe que el viejo necio y yo no nos íbamos a llevar bien...
|