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Le dije que no lo hiciera, pero él no tenía otra cosa en la cabeza. Lo tenía muy claro y lo iba ha hacer le dijera lo que le dijera, lo tenía muy claro y sólo estaba pensando en él y no en las consecuencias que eso podía representar a los que nos quedábamos aquí.
Su decisión egoísta podía entenderse ya que durante mucho tiempo lo había estado pasando muy mal. Yo lo único que quería era convencerle que lo que estaba a punto de hacer, no era la solución correcta, que seguro que podía encontrar otras muchas cosas que le ayudaran, y yo estaba dispuesto a ayudarle en todo lo que necesitara.
Lo único que decía es que él sabía mis intenciones y sabía bien lo que pensaba, pero también me pedía que lo entendiera, que era la única salida que después de mucho tiempo había encontrado y pensaba sería la mejor para él.
Yo no sabía que hacer, quería hacerlo feliz y sabía que si dejaba que tirara adelante sus planes podía llegar a serlo. Pagaría un caro precio, pero llegaría al final y su objetivo se vería cumplido.
Que podía hacer… lo paraba… lo dejaba hacer… no se… ¿Qué hago?...
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