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En mi sueño, al entrar en el bosque, encontré un sendero. Angosto. Chiquito, que iba serpenteando entre los árboles. Lo recorrí tranquilo. ¿Con optimismo? Al rato un claro. ¡Claro! Todos los bosques tienen un claro pensé. Festejé mi ocurrencia, sonriendo. Y a cinco metros míos, una casa. Pero no era una casa. ¿O sí? Era una casa pero tenía una altura de… de treinta centímetros, no más. Pero tenía todo. Puerta, ventanas, cortinas detrás. Dudé acercarme. Despacio lo hice. Se abre la puerta de la casa y viene hacia mí, flotando en el aire, un duende chiquito, con ojos brillantes y llenos de vida.
- ¡Hola! ¿Te perdiste?
Me pregunta con su voz ingenua, casi infantil.
- ¡No sé! ¿Te puedes perder en un sueño?
- Sí. Te puedes perder en tu sueño o en tu realidad. Ambos están en ti. Pero dime. ¿A qué has venido al bosque?
- No sé. Cerré los ojos, para dormir. Y me encontré en un bosque, encontré el sendero, al recorrerlo llegué hasta aquí. Sucede que estoy buscando la felicidad.
- ¡Pero la felicidad no se busca en un sueño!
- ¿Dónde buscarías tú la felicidad?
- Tampoco sé. Creo que la felicidad está dentro nuestro, por momentos aparece, por momentos no. Es un tema interesante, pero hay que ser paciente para encontrar la respuesta.
- Yo pienso igual. Pero hay veces que siento que soy un gran nadador, capaz de cruzar un océano, pero que estoy en el campo. Otras que soy un gran alpinista, con el equipo perfecto para vencer la montaña, pero no, estoy en un lago. Y es impotencia. Es no poder gritar que quiero la felicidad, aún en un sueño. Es tener todo delante de ti y sentir que una colina se interpone. Quiero saltar la colina y llegar. Quiero nadar en el océano de la alegría y conquistar la montaña de la felicidad… Dime duende. ¿Me equivoco?
- No. No te equivocas.
Puso cara de gran pensador y cruzando un brazo sobre su pequeño pecho, luego de levantar un poquito su gorra y con una ceja levantada me dice…
- No. No te equivocas. Todos tenemos derecho a ser feliz. Pero, ¿Con quién vas a nadar en tu océano, con quién vas a subir la montaña?
- No duende, ese es otro sueño. Y quiero tener un sueño por vez. Deja que despierte. Para poder tener el otro sueño. El único sueño que quiero tener.
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